Christian Bale, quien está cada día ofreciendo más garantías por aparecer en los créditos, protagoniza una historia de ficción bastante atractiva y potencialmente profunda.En un futuro no muy lejano (lo dice el estado de la tecnología) una sociedad totalitaria está buscando la abolición de los conflictos entre los hombres a través de la eliminación de aquello que nos hace más humanos: los sentimientos.
Sólidas actuaciones, excelente fotografía y novedosos conceptos (un arte marcial nuevo entre ellos) hacen de la experiencia un buen gusto.
Por momentos lleva a recordar, de buena manera, a aquella nunca suficientemente ponderada Fahrenheit 451 por encontrar en los SENSE OFENDERS a unos excluidos que se niegan a integrarse en la locura que plantea el colectivo dominante.
Mientras nos llega The Dark Knight, contra el guasón continuando la idea de Batman Begins (con Gary Oldman pero sin Katie Holmes)... podemos disfrutar esta aventura bien armada.
Oscar Giménez
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