
La Vida es Bella es una película cuyo protagonista y director es la misma persona: un talentosísimo italiano llamado Roberto Begnini, merecedor del Oscar como mejor actor y como mejor película extranjera en el año 1999, él se encarga de relatarnos una maravillosa historia que transcurre durante la segunda guerra mundial. Begnini interpreta a Guido, un italiano descendiente de judíos que se casa con Dora y al poco tiempo tienen un hijo llamado Josué.
La felicidad les dura muy poco…porque Guido y Josué son deportados a un campo de concentración nazi, Dora aunque no fue llamada, por su propia voluntad sube al tren para no separarse de su familia.
Ya estando allí, para evitar el sufrimiento de su hijo, Guido utiliza una de las facultades más interesantes del ser humano que es la imaginación, para hacerle creer al niño que todo lo que pasa a su alrededor es un juego, una especie del popular escondite, con la peculiaridad de que quienes lo perseguían era nada menos que los temibles guardias alemanes. Josué encantado con la idea de que al ganador se lo llevaría un gran tanque militar, vive toda esta tragedia con la alegría de la inocencia que todos experimentamos durante la niñez.
Ésta película es una joya del cine, una historia que a simple vista se pudiera pensar que es un drama como cualquier otro, termina siendo un ejemplo del amor infinito que puede demostrar un padre hacia su hijo y una lección de fortaleza para buscar en las dificultades el lado positivo de la vida.
La felicidad les dura muy poco…porque Guido y Josué son deportados a un campo de concentración nazi, Dora aunque no fue llamada, por su propia voluntad sube al tren para no separarse de su familia.
Ya estando allí, para evitar el sufrimiento de su hijo, Guido utiliza una de las facultades más interesantes del ser humano que es la imaginación, para hacerle creer al niño que todo lo que pasa a su alrededor es un juego, una especie del popular escondite, con la peculiaridad de que quienes lo perseguían era nada menos que los temibles guardias alemanes. Josué encantado con la idea de que al ganador se lo llevaría un gran tanque militar, vive toda esta tragedia con la alegría de la inocencia que todos experimentamos durante la niñez.
Ésta película es una joya del cine, una historia que a simple vista se pudiera pensar que es un drama como cualquier otro, termina siendo un ejemplo del amor infinito que puede demostrar un padre hacia su hijo y una lección de fortaleza para buscar en las dificultades el lado positivo de la vida.
Eugenia Zubillaga
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